Reflexiones de un Aprendiz de Brujo ha vuelto a cerrar un año de escribir, compartir y disfrutar con los lectores. Una vez más, me pareció que valía la pena reunir todo ese esfuerzo en un libro y ofrecerlo a ustedes, a los que con tanta lealtad me siguen y apoyan desde el principio. Comprar el libro es una forma más de estar cerca, de comunicarnos, y también, claro está, de ayudarme a seguir escribiendo. Sé que nunca pierdo una oportunidad de recordar lo duro y difícil que es ser un escritor independiente. En esta época de liberación de la cultura, y en la que los derechos de autor están en plena discusión pública, no hay muchos caminos a seguir para los que nos queremos dedicar a esto con pasión verdadera y con amor. Yo regalo mi trabajo, pero eso no significa que no me cueste esfuerzo, tiempo, amor, dolor y otras tantas cosas. Son muchas horas de sacrificio, y por eso lo ofrezco también a la venta. No es más que una oportunidad para apoyarme, como ya hacen todos ustedes leyéndome, comentando y compartiendo.
Esta vez, como novedad, además del libro en formato papel, también está disponible en variados formatos electrónicos (PDF, EPUB y MOBI), lo que lo hace susceptible de ser impreso o leído en la mayoría de e-Books. Además, este formato ofrece la posibilidad al comprador de elegir el precio, desde los 3 € a los 50 €, de acuerdo a sus posibilidades y al apoyo que quiera brindarme.
Quiero aprovechar este post para agradecer a mi amigo y excelente ilustrador, Paco Corachán, por cederme una maravillosa ilustración, primero para un artículo y luego para la portada del libro.
Es inevitable. Así como el olor de las almendras amargas le recordaba al doctor Juvenal Urbino el destino de los amores contrariados, a mí, algunas veces, cuando la realidad se revela con una sorpresa y me invita a una nueva etapa, se me revuelve el alma tanguera y feroz; un dos por cuatro dibujado en el aire con una sonrisa y un silencio, y más argentino que nunca, sonrío de lado porque nunca, nunca, vi a nadie bailar un tango de verdad mordiendo un clavel – es una fantasía tan enteramente gringa que a veces nos la creemos hasta los argentinos -, pero ahora mismo, si tuviera a mano ese clavel, me comería sus pétalos a mordisquitos suaves, saboreándolo.
Como todos los años por estas fechas, aquí en el viejo continente está a punto de comenzar la liga de fútbol. Y yo, como últimamente me da por hacer, frente a los temas mundanos de la vida, reflexiono y rescato de lo más profundo mis primeros recuerdos futboleros. Los jugadores siempre fueron queridos, endiosados y privilegiados. Sin embargo, cuando yo era niño, el fútbol – valga el machismo irrenunciable de la expresión – era un deporte de hombres. No era que no llevaran el pelo largo, ni que no simulasen un poco al recibir una falta. Ni siquiera era que los futbolistas gays no salieran del armario – como, por otra parte, hoy en día continúa sin suceder -, simplemente se trataba de que eran hombres de carne y hueso, que se ganaban bien la vida jugando al fútbol, un deporte noble, que embanderaba los méritos del trabajo en equipo, del juego colectivo y en general los valores del deporte. Todo un ejemplo para los niños y para el ciudadano medio. Y no se trata de que no hubiera cosas condenables, por ese entonces, en el mundo del fútbol. Había excesiva violencia (tal vez más que ahora), y en el año 1981, por ejemplo, el traspaso de Diego Armando Maradona al Fútbol Club Barcelona se cifró en la astronómica suma de ocho millones de dólares. Una auténtica obscenidad para la época, aunque incomparable con los noventa y seis millones de euros que pagó el Real Madrid por el pase de Cristiano Ronaldo.
Sin pena ni gloria, José Luis Rodríguez Zapatero acaba de convocar elecciones generales para el 20 de noviembre.
Francisco Camps, ahora ex–presidente de la Comunidad Valenciana, después más de dos años de pregonar a los cuatro vientos su inocencia en uno de los casos de corrupción más grandes de la historia de España, en el que todos, desde la clase política hasta la prensa, pasando por la sociedad civil y la policía, sabíamos desde el principio que era culpable, ha decidido renunciar a su cargo. Pero no lo hizo limpiamente, avergonzado y entregándose a la justicia, como debería haber hecho al instante de hacerse públicos los hechos, más de setecientos días atrás. No.

La ópera prima del autor rioplatense, al fin, será presentada en sociedad. Se harán dos presentaciones de la novela.
Durante el curso 2011 se iniciará la actividad del Taller Literario de Federico Firpo Bodner en Barcelona.
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