web analytics
Currently viewing the category: "Imposible de clasificar"

vfSupongamos que esto no es un post, ni un artículo, ni siquiera una confesión. Supongamos que es un ejercicio de suposiciones encadenadas.

Ahora supongamos que tengo una amiga muy querida, y que como es un poco fóbica, suponemos que se llama Ve Efe en lugar de suponer su nombre real. Supongamos que, de todos los que leen esto, algunos creen darse cuenta de quién hablo ―lo que es imposible, porque se trata de una suposición, pero siempre hay equivocados dispuestos a compartir su error con el mundo―; y que, bajo ese supuesto, suponemos que van a guardarse para sí la certeza de suponer que saben.

Supongamos que conocí a Ve Efe hace veinticinco años.

Son muchos años.

Muchísimos.

En mi suposición, cuando conocí a Ve Efe, más que amigos éramos compañeros de colegio, y de una cosa que suponíamos que era militancia. Y entonces supongamos que me detengo un segundo para recordar cómo supongo que era ella. No es necesario, porque esta no es una suposición sobre pasado y nostalgia, sino sobre presente rabioso, pero vale la pena un repaso rápido, porque esta suposición trata también sobre las sorpresas que a veces, sin quererlo, suponen una diferencia real en la vida de la gente.

Continue reading »

Tagged with:
 

la_chachaRosa se murió.

Un día cualquiera de esta semana, me levanté cansado. Había dormido mal, y tenía una congoja extraña en el pecho.

Era que Rosa se había muerto.

A diez mil kilómetros, y solamente con un email triste y cortito de mi mamá, que nos contaba a los hermanos que estamos lejos que Rosa se había muerto.

 

Rosa era una India Guaraní. Paraguaya, con la piel marrón cobre, el pelo negro y grueso como alambres y dos ojos marrones y redondos, como monedas de cien pesos ley.

Era bajita y de rasgos duros. No puede decirse que fuera bella. Tenía la cara marcada por líneas profundas, de dolor, de pobreza y de sufrimiento, y sin embargo, era una mujer hermosa. Tenía una sonrisa plena, que le ocupaba toda la cara, y la entregaba con generosidad, con alegría.

Rosa se murió, pero sería injusto olvidar cuánto le gustaba sonreír.

Continue reading »

Tagged with:
 

40ymasSegún parece ser, la vida no es más que una sucesión de momentos pegados uno atrás de otro, un tren interminable de vagones en un carnaval de colores vivos. Buenos, malos, regulares, excelentes, horribles… Algo así como una sopa descontrolada, una hilera de hormigas borrachas que deambulan sin ton ni son, en pos de un objetivo que desconocen, pero que a pesar de eso parece absurdamente claro. Sin embargo, en lo caótico de esa serie de momentos a veces creemos encontrar un patrón, algo así como la dirección en la que va la vida, un dibujo con sentido en un lienzo colorido dibujado por un chimpancé demente, y otras veces aparecen puntos marcados y claros, hitos importantes. Un nacimiento, una muerte, un primer beso robado en el banco de una estación, una pelea de proporciones dantescas, un equipo de fútbol campeón contra todo pronóstico.

De esos momentos memorables que nos ofrece la vida, esas chinches rojas que marcan para siempre lugares específicos en un mapa desquiciado y caótico, la inmensa mayoría nos toman más o menos por sorpresa. No sabemos, al empezar el colegio, el día exacto en que terminará, ni conocemos de antemano, a pesar de las ecografías y las predicciones de médicos a sueldo, el momento en el que nacerán los hijos. Es imposible adivinar detrás de qué esquina nos alcanzará el amor, o el día preciso en el que un cuerpo expuesto en un cajón de madera nos hará entender de una vez por todas que nadie es inmortal.

Continue reading »

Tagged with:
 

pluma+y+sangreEl dolor no es la sangre entre los dedos. No es la humedad tibia y roja, dulce. El dolor no es la falta de aire, ni el mareo que trae con ella. Ni siquiera es la pequeña muerte que a veces me asalta por sorpresa, el instante brutal durante el que dejo de ser para siempre, por un momento.

El dolor es una geometría de aristas infinitas, y en cada una de ellas, afiladas de pánico impune, un nombre único, un nombre que se pronuncia una sola vez, y que muere en los labios al cerrarlos, baja por la garganta junto a la saliva y se pierde en la memoria, para no resurgir.

El dolor es alimentar sueños a fuego lento, darles cara y ojos, aprender a quererlos, verlos cerca, instalarse en la felicidad fugaz de una ilusión, solamente para ver cómo se desmorona pieza a pieza, en un estruendo silencioso de polvo y yeso.

El dolor es mi cara en el espejo, día tras día, con la mirada cada vez más espesa, con la piel cada vez más castigada, con los labios más agrietados, con la identidad percudida por el taladro irreductible de la realidad. El dolor son mis mejillas ásperas, desinfladas.

Continue reading »

Tagged with: