Quizรก no supe explicarme. Tal vez simplemente no me escuchaste. Probablemente no me prestaste atenciรณn. O simplemente no quisiste enterarte.
โNo es acรก โte dije.
โยฟQuรฉ es lo que no es acรก?
โEl lugar especรญfico.
โNo buscamos un lugar especรญfico, sino un espacio determinado.
โTampoco es acรก. Este es el sitio preciso.
โยฟPreciso para quiรฉn?
โPara la persona correcta.
โยฟY quiรฉn es la persona correcta?
โLas personas correctas son seis: Doรฑa Matilde, Pepe Herrera, que es el dueรฑo de la verdulerรญa, la seรฑora Iglesias, que regenta la mercerรญa, Raรบl Aljanati, Sofรญa Remedios y vos.
โยฟYo? ยฟYo soy correcta para quรฉ?
โPara el objetivo deseado.
โยฟY cuรกl es el objetivo deseado?
Comencรฉ a contarte los objetivos deseados. Inventar un globo que, pilotado por un perro y un bรบho, se encargue de sembrar los campos de cebada para la cerveza, invocar al demonio de la caรฑa de azรบcar, que se aparece todos los veranos antes de la cosecha, pero en pleno invierno, casar al Presidente con una muchacha de pueblo, caminar juntos de la mano por un trigal en el que no haya uno, ni dos, ni tres tristes tigres y fabricar un sombrero que, cuando el dueรฑo silbe, se acomode solo sobre su cabeza.
โMe parecen una mierda โdijisteโ. Hay que ser pelotudo para tener como objetivo semejantes pavadas.
Me quedรฉ callado. Me doliรณ mucho que reaccionaras asรญ. Sobre todo porque la idea del sombrero me parece especialmente brillante, y porque entre varias verdades, escondรญ el sueรฑo de caminar juntos de la mano.
Seguimos a paso lento, en silencio, sin siquiera rozarnos, sin acercarnos, por la ribera del rรญo, que discurrรญa en contra de nuestra direcciรณn, peleando sus destellos brillantes a contracorriente. Habรญa que entrecerrar los ojos porque el atardecer era un atentado a las pupilas, rabioso e impรญo. Y solo entonces, con los ojos entrecerrados, se podรญa ver que el rรญo arrastraba barro del fondo, y era color marrรณn caca.
Y fue precisamente en ese instante, Mafalda, que me di cuenta de lo absurdo de mi ilusiรณn. Si ni siquiera el rรญo se digna ser azul para mรญ, si los peces de repente solamente hablan holandรฉs o nadan para atrรกs, si los pรกjaros vuelan bajo tierra y no pรญan ni graznan, si los perros tienen la cola quieta y mueven las orejas, entonces quiere decir que yo no soy el hombre y vos no sos la mujer, que los tigres estarรกn en el trigal, acechรกndonos para finalizar esta pantomima a mordiscos y desgarrarnos los amores que no existieron jamรกs.
โยฟViste que lindo como dobla el rรญo detrรกs de esos รกrboles? โpreguntaste.
โLo vi.
โยฟNo te parece hermoso?
โMรกs o menos.
โยฟQuรฉ te pasa?
โNada.
โยฟTe molestรณ lo que te dije?
โA mรญ nada me molesta.
โยฟEntonces?
โSeguramente detrรกs de ese recodo del rรญo nos esperan tres tristes tigres.
Te reรญste. Te reรญste fuerte, y no sรฉ si era de mรญ o conmigo, si era por los tigres o por lo patรฉtico de mis ojos que pestaรฑaban conjuros antilรกgrimas, pero tu risa hizo que se volasen las palomas de un รกrbol cercano, que el viento se arremolinase bajo tu nariz, dibujรกndote un bigote grotesco como el de Salvador Dalรญ, y que unos cuantos caracoles que pastaban cerca huyesen despavoridos por el estruendo de tu carcajada.
โTe jodiรณ. Estรก bien. No me importa.
โEn todo caso no me tendrรญa que importar a mรญ.
โBueno, que no te importe a vos.
Seguimos caminando hacia el recodo del rรญo, yo pensando en los tigres y en el destino aciago de los caracoles, entrecerrando los ojos para evadir el resplandor argentino de la superficie del agua. Entonces hiciste un movimiento imperceptible, un amago con tu brazo izquierdo, un paso errรกtico y torpe, y el corazรณn se me derramรณ en las costillas, porque por un instante pensรฉ que ibas a darme la mano.
Pero no, fue una ilusiรณn.
Paseamos en silencio por espacio de unos minutos mรกs, hasta que decidiste, sin decir nada, pegar la vuelta y enfilar de regreso al caserรญo. Me rezaguรฉ a propรณsito, para mirarte un poco el culo. El vestido llovido que llevabas puesto le hacรญa una curva preciosa en la que podrรญan anidar los patos sin hogar. Y te lo mirรฉ, Mafalda. Lo confieso, te lo mirรฉ durante diecisiete magnรญficos pasos.
Y sentรญ la sangre llenar mis tejidos esponjosos.
Y me asustรฉ, porque estoy seguro de que la sangre atrae a los tigres.
Giraste la cabeza, para ver por quรฉ iba yo detrรกs, y me esperaste. Sincronizamos los pasos, ahora avanzando en el mismo sentido del rรญo.
Y pensรฉ que no era el rรญo, sino yo el que no tenรญa sentido.
Llegamos en silencio hasta tu casa. Te quedaste parada frente a la cerca del jardรญn, y yo, galante y atrevido, me enfrentรฉ a vos. A pocos centรญmetros, te mirรฉ a los ojos, mirรฉ tus labios y volvรญ a mirarte a los ojos.
โNi se te ocurra besarme โdijiste, levantando el รญndice.
Y entonces no aguantรฉ, y una lรกgrima se me escapรณ.
Sin decir nada, me di vuelta y comencรฉ a caminar hacia mi casa. Silbรฉ todo lo fuerte que pude, y aunque ningรบn sombrero me hizo caso, la sombrilla de tu jardรญn volรณ hacia mรญ, y me acompaรฑรณ hasta casa.
No te habrรฉ besado, pero ni loco te devuelvo la sombrilla. Me estรก ayudando a entrenar al sombrero, y entre los dos vamos a encontrar y enamorar a una novia mucho mรกs linda que vos, que no levante el รญndice para decir que no.

Federico Firpo Bodner, tambiรฉn conocido comoย Pilo, oย Pilux, es, por definiciรณn y elecciรณn, Rioplatense de nacimiento. Naciรณ en Montevideo, Uruguay, en marzo de 1973. A finales de 1974 su familia se instalรณ en Buenos Aires, donde residiรณ hasta mayo del aรฑo 2000, fecha de su traslado a Barcelona, en donde vive actualmente.
Lector insaciable y escriba aficionado desde la niรฑez, el autor se declara seguidor incondicional de muchos autores. Por nombrar a algunos, citaremos, cรณmo no, a Gabriel Garcรญa Mรกrquez, Julio Cortรกzar, Paul Auster, Roberto Arlt, Felisberto Hernรกndez, Macedonio Fernรกndez, Manuel Puig, Mark Haddon, Eduardo Mendoza, Manuel Vรกzquez Montalbรกn, Raymond Carver, Truman Capote, Fedor Dostoievsky, Raymond Chandler, Patrick Rothfus, Brandon Sanderson y muchos, muchรญsimos otros y otras que en este momento se esconden en las trampas secretas de la memoria.
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