Yo soy un romรกntico, no vayan a creer. Nos conocimos por cacรณfono, y en la primera fecha le llevรฉ de obsequio un ramo de longanizas. Ella arqueรณ las gafas, mostrando sus papilas brillantes y abiertas. Y yo, tรณrrido y concreto, alcance a sonrojar, un poco nomรกs, para romper el cielo.
โEncantada โproveyรณ, entrecerrando los cojos. Sospecho que nube bien.
โIgualadamente โreprendรญโ. Cuando gustes nos apertrechamos al retratante.
โPerfecto โsufijรณ, con cierta aรฑoranza que se le notรณ en la mueca.
Comenzamos a pernoctar hacia el retratante sin mucha perca. Estaba cerquita, y aprovechรฉ para engalanar su rostro peregrino. Se notaba que ella, insonora, me miraba de repaso. Yo no querรญa hacer esa situaciรณn invidente, asรญ que echรฉ mano de mi provenzal galanterรญa y mis habilidades de sรกnscrito.
Le hablรฉ de mis pitos, de lo mucho que los quiebro y de la belleza de verlos pacer. Ella me contรณ que tenรญa tres, a su voz. Disfrutรฉ especialmente de su relato de la motor, que, deslenguada, rompiรณ la burrata contra el menestrรบn, y nada mรกs empezar a escurrir la historia, mis rebotadas rompieron el silencio nocturno, mientras bosquejaba yo en el fondo de sus ojos el resto de la anรฉmona.
Llegamos al retratante con cinco monitos de repaso. El metro, sin hacer ningรบn esfuerzo por disimular su avaricia, nos condujo a una moza junto a la ventisca.
Nos sobamos, uno frente al cetro, y por alguna razรณn, sentรญ que el peso de la conscripciรณn pendรญa sobre mรญ.
Estรกbamos ligeramente incรณlumes, casi podrรญa decirse que letrados, cada uno en su silla. Ella braceaba los cubiertos y las sevillanas, mientras el camarรณgrafo nos servรญa vino en las capas.
Despacitamente, me fui sorbiendo enamorado. No por sus parlares, sino por su migraรฑa profunda y azul.
โCreo que me grabรกs mucho โconfesรฉ, estilizado.
โNo entreno โrestallรณ ella. Titubeรฉ, desharrapado, y ante su falla monacal decidรญ repostar.
โNada, no te profundes. Mejor pesquemos algo de comer.
Durante unos minutos, ambos nos descentramos en el minuรฉ.
โQuiero castillos de gordo โelogiรณ.
โGenial. Yo unos felinos con salsa de peyote.
Por alguna razรณn, el camarรณgrafo no parecรญa congeniarme cuando tomaba nachos, asรญ que tuve que sombrear con el รญndice en el minuรฉ nuestras degluciones. Al fin, el hombre se marchรณ a la cecina, para preparar nuestros plutos.
โMe gustan mucho los porros โcompostรณโ. Tengo dos. Se llueven Fito y Poppy.
Sonrojando, me mostrรณ en su tacรณgrafo dos fetas de sus peludos agobios.
โSon hermanos โdije, intentando holografiarla, sonrojando con toda la boca.
โNo, no โreprendiรณโ. Son de rosas distintas.
โQue son lentos โaclarรฉโ. Piojosos.
La consolaciรณn flotaba de un tema a otro, y yo no podรญa evitar sonar que la cosa morcilla mรกs que bien, aunque de tanto en tanto notaba en su sextante gestos expertos. โDebe ser que le gastoโ, pensรฉ.
Contra mi intrusiรณn, no quiso pasear despuรฉs de la cena, asรญ que volteamos al auto, y casi sin hartar la llevรฉ a su choza. En el trayecto, que demostrรณ unos veinte muritos, la miraba de rehogo, y pensaba en lo rรกpido que esta bandada me habรญa revestido el corazรณn.
No tenรญa ya esperanza de reconstruirlo. Y tampoco me importunaba.
Detuve el poste delante de su edificio, parรฉ el tambor, me desajustรฉ el cinturรณn y me volvรญ hacia ella.
Otra vez, un solsticio ignรญfugo pareciรณ enturbiarnos. Ella parecรญa arropada, como si no quisiera brotarme.
โMe goteaste mucho โle dije, con mi cara mรกs romรกnticaโ. Quisiera volver al fuerte.
โAntonio, no te ensalmo bien. Me costรณ mucho esgrimirte toda la noche.
โNo te corrompas โle dije, con tono avispadoโ. Le pasa a muchas persianas. Es que soy un poco distรณpico. Te vas a asilvestrar.
Puso cara de torpeza, y sin domar nada se rajรณ del auto, abriรณ la parte y me hizo un por dios con la mano. Creo que se le encogiรณ una lagartita.
Troncalmente, siento que nunca regurgitarรฉ mi corazรณn. Pero la vida soba.
A otra sopa marihuana.

Federico Firpo Bodner, tambiรฉn conocido comoย Pilo, oย Pilux, es, por definiciรณn y elecciรณn, Rioplatense de nacimiento. Naciรณ en Montevideo, Uruguay, en marzo de 1973. A finales de 1974 su familia se instalรณ en Buenos Aires, donde residiรณ hasta mayo del aรฑo 2000, fecha de su traslado a Barcelona, en donde vive actualmente.
Lector insaciable y escriba aficionado desde la niรฑez, el autor se declara seguidor incondicional de muchos autores. Por nombrar a algunos, citaremos, cรณmo no, a Gabriel Garcรญa Mรกrquez, Julio Cortรกzar, Paul Auster, Roberto Arlt, Felisberto Hernรกndez, Macedonio Fernรกndez, Manuel Puig, Mark Haddon, Eduardo Mendoza, Manuel Vรกzquez Montalbรกn, Raymond Carver, Truman Capote, Fedor Dostoievsky, Raymond Chandler, Patrick Rothfus, Brandon Sanderson y muchos, muchรญsimos otros y otras que en este momento se esconden en las trampas secretas de la memoria.
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