No es una cuestiรณn de consciencia, no. Simplemente se trata de tener cierta decencia y de ser una persona de bien, de no asustar al prรณjimo ni espantar a las ancianas. Y ella era mi amiga. Muy amiga mรญa, lo puedo demostrar, pero esto va mรกs allรก de lo demostrable, seรฑor Juez. Y sรฉ que es probable que no me crea usted, que me tome por un majadero o un mitรณmano irrecuperable, pero le aseguro, Su Seรฑorรญa, que no tengo suficiente imaginaciรณn para mentir en este caso.
Sรญ, me centro, me centro.
Como le contaba, ella y yo รฉramos amigos en la escuela secundaria, y ya entonces hacรญa cosas inverosรญmiles, pero inocentes y graciosas. Me acuerdo una vez que fuimos con muchos compaรฑeros a una matineรฉ, que es un lugar de รฉsos donde los chicos de antes รญbamos a bailar con permiso de nuestros padres, y sin drogas ni nada de todas esas porquerรญas que se meten ahora. Ese dรญa ella estaba especialmente bella, y todos bebรญamos unos cรณcteles de frutas sin alcohol de colores fantรกsticos, eran como sueรฑos envasados con palitos con sombrilla. Y cuando vinieron los lentos, se puso a bailar bien pegadito con Adriรกn, que era el delantero centro del equipo de fรบtbol, un ejemplar de lo mรกs viril y creรญdo, un imbรฉcil con puรฑos como ananรกs maduros de grandes. El tema es que en medio de la canciรณn lenta lo besรณ, profundamente, y en ese momento al pobre muchacho se le puso todo el pelo de color rosa chicle, pero bien chillรณn, y quedรณ en ridรญculo frente a toda la escuela. Le lavaron el pelo con champรบ, pero tambiรฉn con jabรณn Federal, con vinagre de manzana y con agua oxigenada. No hubo caso, se tuvo que afeitar la cabeza, y al hacerlo tenรญa en el cuero cabelludo un mandala tatuado, de color rosa.
Y no fue lo รบnico. En otra oportunidad el profesor de matemรกticas la regaรฑรณ frente a toda la clase por no saber la diferencia entre una secuencia de Fibonacci y un factorial, que como usted sabe, Seรฑorรญa, no se parecen en nada mรกs que empezar por uno. A ese pobre hombre se le ahovaron ambos ojos, aumentando la presiรณn intraocular hasta casi estallar, y desde entonces ve a todas las adolescentes con el mismo aspecto, como si fuesen La Chilindrina.
Le cuento esto no porque sea relevante en el caso que nos ocupa, sino por aportar evidencia, al menos verbal, de que ella era capaz de lo mรกs raro, pero tambiรฉn de lo mรกs simpรกtico. Me acuerdo del cumpleaรฑos de diecisiete aรฑos de Dafne, su mejor amiga. La fiesta fue preciosa, con una torta de cuatro pisos de color blanco y decorada con guardas azules y rojas, y con bolitas de esas que parecen de acero pero que tienen gusto a anรญs. Bueno, en el momento mรกs รกlgido de la fiesta, justo despuรฉs de cantar el feliz cumpleaรฑos y soplar las velas, abrazรณ a su amiga, y en ese momento comenzaron a llover livianรญsimos copos de algodรณn de azรบcar de todos los colores, azules, rojos, amarillos y, por supuesto, rosa chicle, que era su preferido.
Asรญ que creo que nadie puede asombrarse de lo que acaba de ocurrir, Seรฑorรญa. No es normal, estoy de acuerdo, pero es muy tรญpico de ella.
El asunto es que hace unas cuantas semanas ella decidiรณ volver a vivir al barrio de su infancia, y entonces alquilรณ la casa mรกs grande y mรกs linda, la de la esquina de Suรกrez y Olavarrรญa, para vivir allรญ con su marido, que usted ya sabe es un Angolรฉs o Angoleรฑo o como se diga, de dos metros de alto y otros dos de ancho, y esos tres hijitos de color cafรฉ con leche que tienen ellos, con el pelo rosa chicle aunque no se los tiรฑe. Nadie sabe bien por quรฉ tienen el pelo rosa chicle, pero me imagino, Seรฑor Juez, que va siguiendo usted la historia y entiende que no hay que buscarle lรณgica, sino simplemente aceptar que Merlina es asรญ, y a su alrededor lo extraordinario es trivial y lo fantรกstico es mundano.
Pues pasรณ que poco a poco comenzรณ a enemistarse con todo el barrio, y las desgracias se sucedรญan una tras otra. Al carnicero se le pudriรณ todo el gรฉnero de un dรญa para otro, justo despuรฉs de discutir con ella. En la panaderรญa sรบbitamente toda la harina se transformรณ en cocaรญna, la policรญa recibiรณ una denuncia anรณnima y a toda prisa arrestaron a los panaderos. En el supermercado no quisieron darle cambio de un billete de mil, y repentinamente todas las botellas con bebidas con gas estallaron en un gรฉiser coordinado y monumental, inundando de coca cola mezclada con Sprite todos los pasillos, para disgusto y amargura de todos los clientes.
A sus hijos no los querรญan mucho en la escuela, y luego del fin de semana de pascua todos los niรฑos del barrio volvieron al templo del saber con el pelo rosa chicle.
Y entonces, Seรฑor Juez, cuando todo el vecindario se juntรณ frente a la casa preciosa, incluyendo el dueรฑo, que hacรญa cuatro meses que, luego de cobrar el alquiler, le desaparecรญa misteriosamente el mismo importe de su cuenta bancaria, y estaba seguro de que era ella porque todos los billetes en su billetera de repente se tiรฑeron de rosa chicle, entonces, Seรฑor Juez, pasรณ lo mรกs raro de todo, pero que termina siendo trivial.
Merlina saliรณ a la calle, a enfrentarse a sus vecinos que la increpaban a gritos. Riรณ, alzando las manos, y a todo el mundo se le puso el pelo rosa chicle, y la ropa de todos se tiรฑรณ de rosa chicle, los patrulleros que intentaban controlar a la multitud se pintaron de rosa chicle, y la gorra de los policรญas se puso rosa chicle. Y ella, simplemente y de una vez por todas, decidiรณ desaparecer.
Y nadie sabe donde estรก, Seรฑor Juez, y si yo la estuviera escondiendo, como piensa usted, no tendrรญa el pelo rosa chicle. ยฟNo le parece?

Federico Firpo Bodner, tambiรฉn conocido comoย Pilo, oย Pilux, es, por definiciรณn y elecciรณn, Rioplatense de nacimiento. Naciรณ en Montevideo, Uruguay, en marzo de 1973. A finales de 1974 su familia se instalรณ en Buenos Aires, donde residiรณ hasta mayo del aรฑo 2000, fecha de su traslado a Barcelona, en donde vive actualmente.
Lector insaciable y escriba aficionado desde la niรฑez, el autor se declara seguidor incondicional de muchos autores. Por nombrar a algunos, citaremos, cรณmo no, a Gabriel Garcรญa Mรกrquez, Julio Cortรกzar, Paul Auster, Roberto Arlt, Felisberto Hernรกndez, Macedonio Fernรกndez, Manuel Puig, Mark Haddon, Eduardo Mendoza, Manuel Vรกzquez Montalbรกn, Raymond Carver, Truman Capote, Fedor Dostoievsky, Raymond Chandler, Patrick Rothfus, Brandon Sanderson y muchos, muchรญsimos otros y otras que en este momento se esconden en las trampas secretas de la memoria.
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