Los sรกbados suelo ser mujer. No por nada en especial, sino porque los hombres son mรกs fรกciles de seducir, y basta con hacerme un poco la putilla para embaucar alguno.
Los miรฉrcoles, en cambio, toca o perra o gato. Cuando soy gato lo paso genial. Me encanta frotarme en las pantorrillas de alguien, maullando por comida o un plato de leche. Y cuando no responden a sus mandos naturales, un araรฑazo los siembra en su sitio. De perra, en cambio, salgo a proteger cachorros y morder pelotas. Y es brutal, porque perseguir esferas tiene una fascinaciรณn geomรฉtrica que hace cosquillitas en la panza, y al hundir en ellas mis colmillos el aire se escapa haciendo un ruido muy divertido, que me hace mover la cola.
Los domingos, si la fecha es par soy un varรณn blanco heterosexual de mediana edad, y me divierto discutiendo con lesbianas en las redes sociales y puteando a los woke. Si es fecha impar soy un polรญtico de derecha, casado y con hijos, que no confiesa su homosexualidad, y me meto en garitos de mala muerte a buscar quien me sodomice con brutalidad en el baรฑo.
Los jueves descanso, en mi forma natural. Y no crean, quizรก sean de los mejores dรญas de la semana, porque tomo aire para la actividad sexual del fin de semana, elastizando orificios y lubricando mis mucosas, de tal manera que la introducciรณn de objetos sรณlidos y la expulsiรณn de fluidos resulte natural y no se vea forzada.
Hoy es sรกbado.
Asรญ que soy una morocha sexy. Hoy decidรญ medir un metro setenta y ocho, y ponerme botas altas, un brazalete de bronce a la altura del bรญceps, un cinturรณn con detalles de alpaca, pintarme los labios de turquesa y sentirme putรญsima. Quizรก un poco bisexual tambiรฉn, que รบltimamente los dรญas que me toca ser hombre no hay piernas que se abran para mรญ.
Entro al bar. Suena El Infierno estรก encantador esta noche, justo en ese verso que pregunta:
ยฟPor quรฉ no te dejรกs de pensar
en labios que besan frรญo,
para cerrar un ojo y ver
cuรกntos cuernos tiene el diablo?
Pienso que el diablo podrรญa ser yo. Y no. El diablo es el que castiga a los malos. Yo soy peor. Me importa un huevo que sean malos o buenos, que tengan la chota como un garrote o una perinola de fantasรญa. Me da lo mismo si estรกn casados, si tienen hijos o si le lloran su celibato a un perro.
Lo รบnico que me importa es poder leer, en su pulso y en su mirada, que le tienen apego a la vida.
Camino pegada a la barra, y puedo sentir la mirada de dos docenas de pajeros deslizarse por mis nalgas, calibrando su consistencia y nivel de desafรญo a la gravedad.
Me humedezco.
Sรญ, me calienta, ยฟquรฉ pasa?
Ademรกs, me gusta especialmente cuando me caliento siendo mujer. Cuando me caliento siendo hombre, se me va toda la sangre a la poronga, y me cuesta distinguir los รกrboles de los postes de luz. Me siento idiota hasta que acabo. Una o dos veces. A veces tres.
En cambio, calentarme siendo mujer es delicioso. Se me agudizan todos los instintos. Puedo sentir la humedad lubricarme por dentro, y cรณmo se me moja la ropa interior. Me siento puta y mala, y no tengo que hacer ningรบn esfuerzo para que cualquiera de los orangutanes que malgastan los cuartos en cervezas que serรกn pis en cuestiรณn de minutos, me pegue un lengรผetazo voraz en el clรญtoris que me deje hablando pavadas.
Pero esta noche quiero algo especial.
Paso revista rรกpidamente por la colecciรณn de primates que afean la barra. Corbata de abogado. Next. Testosterona de gimnasio. Next. Pantalones cagados. Next.
Cara tristona, pinta de nerd que nunca se comiรณ una almeja como Dios manda, tomando Coca Cola Zero, ojos llorosos, barba mal afeitada. No lleva colonia.
โHola. Me llamo Analรญa.
Me mira. Parece un perro cuando espera que le patees la pelota.
โHola. Luis โdice, tartamudeando un poco.
โHola Luis. Encantada.
Le doy un beso en cada mejilla, y de pasada le dejo caer las yemas de los dedos sobre la nuca. Puedo sentir como se estremece. Puedo notar la piel erizada por el simple contacto.
Es mรญo.
Charlo de estupideces. Le hago caรญdas de ojos. Le toco el brazo mientras me rรญo. Lo escucho hablar de cรณmics, y tiene mรกs pasiรณn sobre eso que todos los otros tarados juntos. Miro la hora. La medianoche se acerca.
โLuis. ยฟTe gusta el sexo?
โยฟEl sexo? ยฟAsรญ entre dos personas? El sexo. Sรญ, claro. Me gusta. Me gusta mucho.
โY desde que entrรฉ al bar, ยฟcuรกntas veces te imaginaste cogiรฉndome o que te la estรฉ chupando?
Se sonroja.
โยฟYo? Ninguna. No. De verdad.
โNo mientas, Luis. No me hace falta tocarte para saber que la tenรฉs dura.
Se sonroja mรกs. Tanto que la luz negra le hace destacar los capilares de la nariz. ยกEs mรกs tierno!
โBueno. Sรญ, un poco. Quiero decirโฆ Sos muy linda. Lo sabรฉs.
โLo sรฉ. Y ademรกs tenรฉs suerte, porque hoy estoy caliente.
Se atropella intentando responder, pero no logra convocar ni una sรญlaba comprensible.
Lo beso.
Lo beso de forma ostensiblemente grosera y lenguaraz. Le enjuago las encรญas. Le unto los labios de saliva. Le desordeno los dientes.
โVivo acรก arriba. ยฟQuerรฉs venir a casa?
Mientras hago la pregunta, le apoyo la mano en la entrepierna. Entre catorce y diecisรฉis centรญmetros, calculo. No estรก mal.
Lo hago pasar primero. Las luces estรกn tenues, y no se ven las piletas de desangrado. Lo hago asรญ porque si no se me asustan.
Lo empujo contra la pared.
Miro de reojo el reloj de la cocina. Faltan siete minutos para la medianoche.
Con la destreza que me caracteriza, le bajo los pantalones y los calzoncillos. Parece un pingรผino sosteniendo un garrotito.
Comienzo a masturbarlo suavemente, mientras lo beso.
Me arrodillo, y de un bocado me meto toda la pija en la boca.
Pobrecito, se derrama en doce segundos.
La proteรญna me sienta bien. Puedo sentir la fuerza nueva en mis mรบsculos casi al mismo tiempo que trago su semen. Puedo leer mis cรฉlulas reescribiendo ADN.
Me levanto.
โVenรญ, amor.
Le doy la mano y a saltitos, porque aรบn tiene los pantalones bajados, lo llevo hasta la pileta de desangrado. Estรก tan distraรญdo que no la ve. Le apoyo la espalda contra el borde de la pileta, y con la mano izquierda le acaricio suavemente los huevos, mientras con la derecha abro el cajรณn de los cubiertos.
โยฟEsto quรฉ es? โpregunta, justo cuando saco la cuchilla de degollar giles.
โNo te asustes.
De un tajo lo emasculo. Grita como un cerdo.
Lo empujo sobre el borde de la pileta, para no desperdiciar la sangre, mientras รฉl se lleva las manos a la ingle. Mi roja amiga empieza rรกpidamente a cubrir el suelo de la pileta.
Llora y grita.
Me aburro. De reojo, veo que el minutero se clava en el doce.
Es medianoche.
Ahora.
Lo degรผello de un solo y hรกbil movimiento.
Estรก desangrรกndose en la pileta. Es la parte que menos me gusta, porque los tipos suelen tardar bastante.
Mientras tanto, me desnudo, y me masturbo contemplando como el rojo mana de su cuello y comienza a acumularse en el fondo.
Despuรฉs del orgasmo, retiro el cuerpo.
Me baรฑo en la sangre, y tambiรฉn la bebo, en cantidad suficiente para oxigenar mi proceso de recombinaciรณn genรฉtica.
Me encanta como la carne, una vez desangrada, se deja desgarrar por mis dientes. Aquรญ suelo hacer un poco de trampa y me pongo boca de loba. Me afea la cara, pero es mucho mรกs prรกctico a la hora de romper los huesos y saborear el tuรฉtano. Necesito nueva masa รณsea y muscular para fraguar esta transformaciรณn.
Maรฑana serรฉ un varรณn blanco heterosexual de metro noventa, algo fofo pero elegante, con ciento diez kilogramos de peso. De camino a la iglesia, tirarรฉ la bolsa con los huesos de Luis.
Me apetece una feligresa.

Federico Firpo Bodner, tambiรฉn conocido comoย Pilo, oย Pilux, es, por definiciรณn y elecciรณn, Rioplatense de nacimiento. Naciรณ en Montevideo, Uruguay, en marzo de 1973. A finales de 1974 su familia se instalรณ en Buenos Aires, donde residiรณ hasta mayo del aรฑo 2000, fecha de su traslado a Barcelona, en donde vive actualmente.
Lector insaciable y escriba aficionado desde la niรฑez, el autor se declara seguidor incondicional de muchos autores. Por nombrar a algunos, citaremos, cรณmo no, a Gabriel Garcรญa Mรกrquez, Julio Cortรกzar, Paul Auster, Roberto Arlt, Felisberto Hernรกndez, Macedonio Fernรกndez, Manuel Puig, Mark Haddon, Eduardo Mendoza, Manuel Vรกzquez Montalbรกn, Raymond Carver, Truman Capote, Fedor Dostoievsky, Raymond Chandler, Patrick Rothfus, Brandon Sanderson y muchos, muchรญsimos otros y otras que en este momento se esconden en las trampas secretas de la memoria.
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