No se trata de una sensaciรณn o de un punto de vista, es una realidad estadรญstica. No le gusto a las mujeres que se llaman Ingrid o Patricia. Nunca. Tenรญa yo doce o trece aรฑos la primera vez que me enamorรฉ de una. Se llamaba Patricia Ingrid, y tenรญa tres lunares pequeรฑรญsimos en la mano izquierda.
Fue la รบnica Ingrid, y por lo tanto el cien por cien de la muestra.
Todo empezรณ hoy por la maรฑana, cuando en la estaciรณn Castro Barros, el tren se detuvo un metro y medio mรกs adelante de lo que debe. Eso hizo que mi dรญa comenzara mal, porque los que se bajan tienen que salir por mi izquierda, y no por mi derecha. Me gusta entrar al tren por el lado de la puerta que ocupa la hoja derecha, pero quedรฉ atrรกs, y hube de entrar por el que ocupa la hoja izquierda.
Contrariado, intentรฉ sentarme, como corresponde, mirando hacia el lado correcto de la marcha, pero una seรฑora que me habรญa ganado la posiciรณn se sentรณ en el que debรญa haber sido mi asiento. Quedรฉ de espaldas a la marcha.
Cuando bajo, en la estaciรณn Lima, todas las maรฑanas compro dos medialunas de grasa en la panaderรญa. Me las dan en una bolsita de papel marrรณn, que se va manchando de grasa a medida que camino.
No tenรญan bolsitas, asรญ que me las envolvieron en un papel blanco, como te daban las facturas cuando รฉramos chicos. A punto estuve de no comprar, porque no es para nada lo mismo meter los dedos en una bolsita y atrapar una medialuna, que desdoblar un papel. Abrir un envoltorio es algo que no se puede hacer caminando. Cuando camino tengo que controlar un montรณn de cosas.
De niรฑo, en mi barrio las veredas tenรญan baldosas rosadas. Eran cuadradas, y estaban divididas por dos rayas paralelas, configurando tres rectรกngulos de idรฉntica superficie. Por alguna clase de designio geomรฉtrico fundamental, habรญan embaldosado todo el barrio poniendo una baldosa para cada lado. Como resultado, la mitad de las baldosas tenรญan las rayas en favor de la marcha, mientras que la otra mitad las tenรญan perpendiculares a la marcha. Para mรญ era evidente que se caminaba mรกs rรกpido pisando solamente las baldosas que favorecรญan la marcha, con lo que iba mirando el suelo, y avanzando en eles invertidas, como un caballo de ajedrez.
Ahora, de adulto, ya sรฉ que no funciona asรญ. Me refiero a lo de las rayas. El problema es que en Buenos Aires, las baldosas de la calle dependen de cada edificio, por lo que cambian cada pocos metros. Eso fuerza el recรกlculo de pie inicial, de largo del paso y la estrategia de esquive de los transeรบntes.
Asรญ que incorporar la apertura de un paquete, la extracciรณn de una medialuna y la preservaciรณn de la otra, mientras mantengo la marcha y los cรกlculos de desplazamiento no es tarea baladรญ. Afortunadamente, encontrรฉ un segmento de baldosas grandes, y pude detenerme en el centro de una de ellas, con los pies juntos, para procesar la primera medialuna.
Y ahรญ fue cuando ella casi me lleva por delante.
Levantรณ la vista y apoyรณ ambas manos en mis muรฑecas, para disminuir el impacto de su propia inercia.
โPerdรณn โdijo. Se riรณ. No se observaba la falta de ninguna pieza dental, y eso es bueno, porque no me gusta besar bocas asimรฉtricas.
La mirรฉ. Llevaba gafas con montura metรกlica. Me preguntรฉ si tendrรญa miopรญa o astigmatismo. Es importante, porque no puedo salir con gente que no ve bien de cerca.
โNo pasa nada โrespondรญ. Me quedรฉ inmรณvil, porque el protocolo indica que debรญa ser ella quien me esquivara para continuar su camino, saliendo por mi lado izquierdo. Asรญ se evita el tรญpico amague a dos bandas que termina en una nueva colisiรณn, y un profundo y mutuo sentimiento de torpeza.
โQuรฉ rico huelen tus medialunas. ยฟDe dรณnde son?
โDe la Panificaciรณn Gรผemes, dos cuadras para allรก, de esta misma mano.
Seรฑalรฉ por encima de mi hombro. Me sentรญ inusualmente cรณmodo. Hicimos contacto visual, y no llevaba nada en las pestaรฑas.
โNo te maquillรกs las pestaรฑas.
โNo โella riรณโ. ยฟPor?
โPor nada. ยฟQuerรฉs la otra medialuna?
Sonriรณ, mirรกndome. Parecรญa evaluarme.
โEso te arregla el problema del paquete, ยฟverdad?
โยฟCรณmo sabรฉs?
โEs obvio โdijo, agarrando la medialuna y llevรกndosela a la boca.
Sentรญ una oleada de rubor. Me gustaba la chica. Mirรฉ a sus pies. Ella se habรญa parado en el centro de la baldosa frente a la mรญa. Estรกbamos simรฉtricamente detenidos en medio de la marabunta de gente que iba y venรญa.
โยฟMe das tu nรบmero? Me gustarรญa invitarte a salir.
Abriรณ su bolsito y sacรณ una Pilot Hi Tecpoint V5 de color negro. Alma gemela. Rompiรณ un pedacito del envoltorio, escribiรณ y me lo pasรณ.
โยฟMe vas a llamar? โpreguntรณ.
La sonrisa se le hizo enorme y blanca. Pude ver en el tono de su piel un sonrojo suave.
Agarrรฉ el papel, y leรญ su nombre. Patricia. Se me cayรณ el alma a los pies.
โNo, mejor no.
โยฟPor quรฉ?
โNo lo entenderรญas โdije.
Me alejรฉ a paso firme, poniendo especial cuidado en no pisar los bordes de las baldosas.

Federico Firpo Bodner, tambiรฉn conocido comoย Pilo, oย Pilux, es, por definiciรณn y elecciรณn, Rioplatense de nacimiento. Naciรณ en Montevideo, Uruguay, en marzo de 1973. A finales de 1974 su familia se instalรณ en Buenos Aires, donde residiรณ hasta mayo del aรฑo 2000, fecha de su traslado a Barcelona, en donde vive actualmente.
Lector insaciable y escriba aficionado desde la niรฑez, el autor se declara seguidor incondicional de muchos autores. Por nombrar a algunos, citaremos, cรณmo no, a Gabriel Garcรญa Mรกrquez, Julio Cortรกzar, Paul Auster, Roberto Arlt, Felisberto Hernรกndez, Macedonio Fernรกndez, Manuel Puig, Mark Haddon, Eduardo Mendoza, Manuel Vรกzquez Montalbรกn, Raymond Carver, Truman Capote, Fedor Dostoievsky, Raymond Chandler, Patrick Rothfus, Brandon Sanderson y muchos, muchรญsimos otros y otras que en este momento se esconden en las trampas secretas de la memoria.
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